X Programa de la Temporada de Conciertos 2008 de la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México
· El director Enrique Arturo Diemecke y la pianista Eva María Zuk, invitados de la Orquesta
· Los asistentes disfrutarán obras de Brahms, Chopin y Dvorak
Bajo la batuta del maestro Enrique A. Diemecke, director huésped, la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México (OFCM) ofrecerá su décimo programa de la Temporada de Conciertos 2008, en el que se interpretarán la Obertura Festival Académico, de Johannes Brahms; el Concierto para Piano No. 2, de Frederic Chopin, con la pianista Eva María Zuk como invitada, y la Sinfonía No. 9, Del Nuevo Mundo, de Antonin Dvorak.
A finales de 2007, Enrique Diemecke fue ratificado en el puesto de director artístico de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires del Teatro Colón, por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Argentina; es también director musical de la Orquesta Sinfónica de Long Beach, California, desde el 2001, y conserva el título de director artístico de la Orquesta Sinfónica de Flint, Michigan, desde 1990.
En 2006 Diemecke cumplió un ciclo de 17 años como director artístico de la Orquesta Sinfónica Nacional de México (OSN), a la que imprimió un sello de liderazgo y vanguardia. Ese mismo año recibió del Instituto Nacional de Bellas Artes de México la Medalla de Oro por su trayectoria artística y su nivel musical de excelencia en todo el mundo.
Como director huésped trabaja con las orquestas Los Angeles Philharmonic, Royal Philharmonic, Orchestre, National de France, Orchestre Philharmonique de Radio France, la BBC de Londres, Phoenix, Comunidad de Conciertos de Madrid, de Bilbao y Simón Bolívar de Venezuela. En México con las filarmónicas de la UNAM y de la Ciudad de México.
Por su parte, la pianista Eva María Zuk, de nacionalidad mexicana, nació en Lodz, Polonia, de donde sus padres salieron para establecerse en Caracas, Venezuela. Inició sus estudios de piano con su madre a la edad de cuatro años, hizo sus primeras apariciones públicas a los seis, debutó con la Orquesta Sinfónica de Venezuela a los diez y recibió su título de Profesora Ejecutante de Piano del Ministerio de Educación de Venezuela a la edad de trece años. Arthur Rubinstein la escuchó en Caracas y le aconsejó estudiar en la Escuela de Música Juilliard en Nueva York, donde obtuvo el grado de Maestría en Ciencias a la edad de 20 años.
Realizó estudios de posgrado en Varsovia y de dirección de orquesta en París. Algunos de sus maestros fueron Gerty Haas, Edward Steuermann, Rosina Lhevinne, Zbigniew Drzewiecki y Leon Barzin. Ha recibido más de 50 premios, medallas y diplomas de gobiernos e instituciones privadas, como las medallas de la Orden Andrés Bello y del Bicentenario de Simón Bolívar, de Venezuela; la Cruz de Caballero de la Orden al Mérito y la Medalla del Centenario de Karol Szymanowski, de Polonia; el Escudo de Armas de San Juan de Puerto Rico; la Medalla de Bronce en el Concurso Internacional de Piano Reina Elizabeth de Bélgica; tres veces galardonada por la Unión Mexicana de Cronistas de Teatro y Música, entre otros.
Obertura Festival Académico
En el año de 1879 la Universidad de Breslau otorgó a Brahms un doctorado honorífico y el compositor respondió a tal honor con una breve carta de agradecimiento. Sin embargo, Bernhard Scholz, que dirigía conciertos en Breslau, convenció a Brahms de que su agradecimiento debía ser demostrado en forma musical: así nació la idea de la Obertura Festival Académico. Para crear esta obra a la vez brillante y solemne, Brahms utilizó cuatro canciones alemanas de estudiantes y las combinó con temas suyos. La primera se titula Hemos construido una majestuosa casa. Fuschenritt es el título en alemán de la segunda y es una canción de iniciación para los alumnos de primer ingreso. La tercera se titula Al Padre de la Patria y la última es un himno en latín, Gaudeamus Igitur, tradicional en el ambiente universitario europeo. La letra de este himno invita a los jóvenes a disfrutar de su juventud y les advierte que cuando llegue la vejez habrán de convertirse en polvo. El 4 de enero de 1881 se llevó a cabo el estreno de esta obertura en Breslau, bajo la dirección del propio Brahms y con la asistencia del rector de la universidad, el senado universitario y los miembros de la facultad de filosofía.
Concierto para piano y orquesta No. 2
Chopin inició la composición de su segundo concierto para piano en 1829, a los 19 años, con un elemento extramusical típico de las obras románticas: el amor por Konstantia Gladkowska, una joven cantante originaria de Varsovia. Demasiado tímido para declararle su amor, Chopin decidió hacer una declaración musical, y la incluyó en este concierto, que fue estrenado en Varsovia el 17 de marzo de 1830, en su debut como intérprete al piano. Entre movimiento y movimiento del concierto, como era la costumbre, se interpolaron piezas de música de cámara, porque era convicción que el público no podía soportar un concierto entero sin interrupción.
Después del maestoso que abre la obra, se interpretó un divertimento para corno y, en seguida, el apasionado larghetto dedicado a Konstantia Gladkowska.
Sinfonía No. 9, Del Nuevo Mundo
En verano de 1891 Dvorák aceptó la invitación de Jeannette Thurber para ir a Nueva York por dos años como director del Conservatorio Nacional, que ella había fundado en 1885. El compositor pidió licencia en el Conservatorio de Praga y en Estados Unidos fue director del Conservatorio desde septiembre de 1892 hasta mayo de 1894. En este período adquirió un gusto particular por el folklore norteamericano, por los músicos de color, por la poesía de Henry Wadsworth Longfellow, los paisajes y las ciudades de Estados Unidos. En verano de 1893 viajó a diversas regiones del país y permaneció una corta temporada en el pueblo de Spillville, Iowa, habitado mayoritariamente por bohemios venidos del Viejo Mundo. En ese pintoresco pueblo Dvorák tocaba el órgano en la iglesia los domingos e hizo muchos apuntes para su obra más famosa: la Sinfonía Del Nuevo Mundo, compuesta entre diciembre de 1892 y mayo de 1893. Unos meses después del estreno, Dvorák regresó a Europa y prometió volver pronto al Nuevo Mundo, pero el regreso, planeado para 1897, nunca ocurrió. Pasó los últimos años de su vida dedicado a la composición de óperas y poemas sinfónicos, hasta su muerte en 1904, pero ya no compuso otra sinfonía.
Estos magníficos conciertos se presentan el sábado 29 a las 18:00 horas y domingo 30 de marzo a las 12:30 horas en la sala Silvestre Revueltas del Centro Cultural Ollin Yoliztli (Periférico Sur 5141, colonia Isidro Fabela). Admisión general $100.00. Informes a los teléfonos 5606-8191 y 5606-6089 y en ticketmaster al 53259000.